Los aparcamientos, por mucho que nos empeñemos, no dejan de ser instalaciones que tienen como finalidad la de servir de depósitos más o menos temporales de vehículos. Inevitablemente, y por mucho que nos pese, estas instalaciones deben priorizar en dicha función práctica, si bien no por ello deben condicionar la calidad de la jardinería y paisajismo que por regla general suele ser muy deficiente en estos lugares.

En el caso que nos ocupa dado que Faunia es un parque temático dedicado a la naturaleza donde -en una superficie de 14 Ha.- se representan distintos ambientes naturales, parecía lógico y oportuno que sus áreas de estacionamiento estuvieran en lo posible integradas en el entorno y no ocasionasen -como es habitual en este tipo de dotaciones- un fuerte impacto en el paisaje de lo que será el futuro parque de Valdebernardo, sin duda una de las grandes zonas verdes de Madrid.Para ello, en un primer momento se estimó que dicha instalación debería tener capacidad para 655 vehículos particulares y 28 autocares. Si bien, y transcurrido el primer año de funcionamiento del parque temático, se observó que era claramente insuficiente la dotación prevista. Por este motivo hubo un incrementó en una segunda fase en 552 plazas lo que suma en la actualidad un total de 1207 plazas disponibles al público. Estas plazas de aparcamiento se encuentran distribuidas en una superficie de cerca de 4,5 Ha., una actuación compleja si se pretendía integrar dicha instalación.Las dos fases motivaron además ciertos cambios de concepto entre la primera zona establecida y la segunda, que a continuación pasamos a detallar.

FASE I

En esta primera fase se tenía claro que el aparcamiento no debía de ser una «carga» para el paisaje circundante, tratando de evitar en lo posible la «dureza» de este tipo de instalaciones. Si bien, no deja de ser un aparcamiento «clásico», aunque incorporamos ciertas cuestiones que nos parecían de gran interés. Así, la prioridad era evitar la presencia de una gran superficie horizontal de hormigón y asfalto -que en el mejor de los casos estaría llena de turismos-, un hecho que nos parecía aberrante pues podría causar daños irreversibles al crear un gran impacto visual dentro de una zona verde que, como hemos citado más arriba, pretende tener cierta singularidad.

Para ello la clave, desde nuestro punto de vista, está en un solo término: compartimentación. En efecto, aprovechando los desniveles naturales del terreno se distribuyeron las plazas necesarias en 5 aparcamientos, nunca demasiado extensos pues podrían comprometer el objetivo previsto. A lo cual habría que sumar una fuerte presencia de plantaciones perimetrales en cada aparcamiento, de forma que las masas de vegetación evitan a los usuarios -tanto peatones como automovilistas- el ver y ser visto. Es decir, hemos intentado acortar las perspectivas empleando los desniveles y las plantaciones de forma que los aparcamientos pierdan protagonismo y pasen a un segundo plano.

Otro objetivo, era dotar a cada aparcamiento de su propia «personalidad» lo que facilitaría la ubicación de los usuarios dentro de las instalaciones. Para ello caracterizamos con la vegetación dichos objetivos. Así cada uno de los cinco aparcamientos se representaba con un color dado por las plantas ornamentales. Ya fuera más o menos temporal -como su floración y coloración otoñal-, como su presencia durante todo el año con las tonalidades cromáticas de su follaje.

Los cinco aparcamientos son los siguientes:

Rojo: Robinia x margaretta `Casque Rouge´, Photinia x fraseri `Red Robin´ y Salvia microphylla.

Blanco: Rosa `Aspirin Rose´, Ligustrum japonicum y Photinia serrulata

Amarillo: Elaeagnus pungens `Maculata´ y Acer negundo `Aureovariegatum´.

Azul: Lavandula angustifolia, Buddleja davidii y Paulownia tomentosa.

Rosa: Rosa `Pink´s Pin´

Indudablemente la intención de estas «pinceladas» de color , para que se hicieran mucho más evidentes, era reforzarlas con algún tipo de señalización que nunca se llego a realizar.

De esta primera fase podríamos destacar como hechos más singulares: el damero y la entrada a Faunia

El damero

El damero es una composición de trazado ortogonal en la que alternan el color gris y el verde. Esta compuesto por dos especies muy comunes y de bajo mantenimiento: de color gris la olivilla (Teucrium fruticans) y de color verde el romero (Rosmarinus officinalis). Esta simple aunque llamativa plantación representa la relación equilibrada -y siempre compleja- que debería existir entre la naturaleza (verde) y el hombre con sus ciudades (gris) en acoso constante al medio ambiente. Aboga a un equilibro sostenido entre las dos fuerzas muy en relación con la filosofía del parque temático Faunia. Este recurso se repite a lo largo del aparcamiento tanto en la primera como en la segunda fase.

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Damero realizado con olivilla (Teucrium fruticans) y romero (Rosmarinus officinalis)

Entrada

La entrada a Faunia se hace a través de un paseo de cipreses (Cupressus sempervirens `Stricta´) y palmeras yatai (Butia yatai), una especie de palmácea poco conocida y raramente empleada en Madrid, localizadas en el centro de los dameros. Con la apuesta de estos grandes ejemplares en alineación ligado a su porte vertical tratamos de dirigir y focalizar hacia la entrada todas las miradas de los usuarios; dando un aspecto, si cabe, de cierta solemnidad al acceso del parque temático.

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Ejemplar de palma Yatai (Butia yatai) a la entrada de Faunia

FASE II

En esta segunda fase se encuentra el mal llamado -desde nuestro punto de vista-. «aparcamiento ecológico». En este aparcamiento -dada la duplicación no esperada de plazas de vehículos citado más arriba- se cuidó de realizarlo con un diseño todavía más «blando». Para ello se realizó un diseño en cruz remarcado por una doble alineación de cipreses repitiendo el recurso del damero.

Por otra parte, se optó por reemplazar el asfalto de las áreas rodadas y de estacionamiento de turismos-puesto que era un material de difícil integración- por celdas que nos permitían implantar una gran zona de pradera que daría un aspecto mucho más agradable. Sin embargo, y dadas las complejas condiciones que debía soportar la futura pradera, no estuvo libre de polémica la elección final de la composición de la misma.

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Mezcla de Cynodon dactilon ‘Numex Sahara’

Decidimos que una variedad mejorada de Cynodon dactylon, en concreto el cultivar `Numex-Sahara´ se adaptaba perfectamente a lo que estábamos buscando. Este cultivar es capaz de soportar los constantes y elevados pisoteos de los viandantes y, especialmente, de los vehículos rodados. Por otra parte, la elección de este cultivar reducía al mínimo las labores de mantenimiento con respecto a otras especies de gramíneas al poseer una gran resistencia a la sequía y un crecimiento vertical lento. Nuestra apuesta, no siempre fue bien entendida por los usuarios -sobre todo durante las épocas invernales- al tornar los tonos verdes a los magníficos ocres. Tal vez un nuevo concepto de pradera que, pensamos, no deja de tener un gran interés.

Pero quizá la mayor novedad de este aparcamiento es el empleo masivo de gramíneas para la delimitación del perímetro de la zona de estacionamiento y de la compartimentación de las propias plazas. Para ello se han utilizado únicamente tres especies de gramíneas dos de gran altura (1,5 metros): Miscanthus sinensis y Calamagrostis x acutiflora y una más pequeña: Pennisetum alopecuroides `Hameln´. El resultado no deja de ser sorprendente dada la agradable y «ligera» textura de las gramíneas y los constantes cambios estacionales que aportan.

Por último, que se quiso aportar al conjunto una nota de color con Perovskia atriplicifolia `Blue Spire´ que combina adecuadamente con las gramíneas y florece abundantemente durante todo el estío.