Tras la nota sobre Coca-cola incluida en las incisivas noticias de Viveros Ter http://www.v-ter.com/ de este mes no me puedo resistir a hacer un pequeño apunte a esta misteriosa moda sobre ecoeficiencia y protección del medio ambiente, a la que se están apuntando algunas empresas últimamente. Y para ello analizaré dos curiosos misterios que me han estado rondando con insistencia en mi cabeza que quisiera compartir. El primero de ellos no es otro que el caso misterioso de la coca-cola viajera, ya descrito, y, la no menos asombrosa historia, sobre la desaparición de las bolsas desechables, relatos espeluznantes ambos impregnados de una extraña devoción por la protección de la naturaleza.

Comencemos por las Coca-colas. ¿Cuál es el interés de esta gran compañía en contrarrestar la llegada de su propio producto de zonas más alejadas a las de consumo? ¿Por qué se gasta importantes sumas de dinero en publicidad para denunciar estos hechos? ¿Por la protección al medio ambiente? ¿Por qué realmente les preocupa a sus directivos el aumento de CO2? Ojalá fuera así, pero mucho me temo que no. ¿Y entonces? Quizá tenga que ver con que comprar su producto en países del Este de Europa de precios más reducidos y trasladarlo por fronteras libres de aranceles hasta nuestros gaznates sedientos de cafeína puede afectar a los ingresos de la compañía. Bien, ya sabemos la causa. Sin embargo, ahora hay que pensar como contrarrestar esta pérdida ¿Subir los precios de este refresco en estos países? No, pues saben bien que estas medidas perjudicarían a sus ventas en estos países de menor poder adquisitivo. Una mayor astucia, y ahí no tengo más que quitarme el sombrero ante publicistas y responsables de las campañas de marketing por su ingenio: la protección por el medio ambiente. Y así consiguen que nos creamos que la chispa de la vida, también se preocupa por el medio ambiente, haciéndonos si cabe todavía más felices. Personas con buena voluntad miran preocupadas en las chapas de las botellas el lugar de embasado, mientras tanto Coca-Cola contrarresta sus pérdidas de ingresos.

El segundo caso es todavía más inteligente y descarado. Todo comienza con la directiva europea que insta a reducir el consumo de bolsas de plástico en toda la UE. Algunos centros comerciales han decidido eliminarlas sin más y otros han sustituido sus bolsas de plástico por alternativas más ecológicas. Sin embargo, Carrefour va más allá. Anuncia a bombo y platillo su preocupación por el medio ambiente, adelantándose astutamente a cualquier otra cadena de hipermercados. Asegura su retirada inmediata para evitar un aumento de las bolsas al medio ambiente, recordándonos que tardan en degradarse hasta 400 años, y bla, bla, bla. Se gastan cantidades ingentes en publicidad, en anuncios de televisión, en prensa escrita, en paneles publicitarios, etc. Y es entonces cuando empiezas a sospechar. ¿Cuál es el beneficio de este gasto en publicidad? Sin lugar a dudas, no hay nada casual sus asesores publicitarios ya contaban con un espectacular cambio de imagen (mucho más verde) que sin lugar a dudas redundará en unas mayores ventas. Pero parece que podría haber algo más… Pues, no nos olvidemos que de un día para otro reducen sus gastos al no tener que regalar miles, millones de bolsas. No podían haber buscado otras alternativas: papel, fécula de patata, maíz, etc. No, mejor es que desaparezcan, mucho más barato, al menos para ellos. Pero sigues intranquilo, pues crees que podría haber algo más y un buen día, tras desprendernos de la bolsa de embases, de la bolsa de orgánico, de la bolsa de vidrio, de la bolsa de bolsas nos damos cuenta de que ya no disponemos de bolsas gratuitas de basura. ¿Y ahora qué hacemos?, bien pues vayamos a comprar bolsas a Carrefour (que piensa tanto en verde) porque venderá unas bolsas de basura ecológicas. Pues no. El aumento de ventas de bolsas de la marca Carrefour se ha debido disparar a cifras inimaginables, unas bolsas que sigue vendiendo Carrefour que nada tienen de ecológicas. Por lo tanto, el mismo número de bolsas que iban a parar al año a nuestro degradado entorno seguirán llegando pero con una ostensible diferencia, pues ahora se las compramos a Carrefour.

Somos manipulados por la publicidad y las macrocampañas de estas grandes empresas que sin prejuicio ni perjuicio para ellos, engañan; envilecen y utilizan a la opinión pública para mejorar su imagen, incrementar sus ventas y, como consecuencia, aumentar sus ingresos.

Y es que no seamos ingenuos, lo verde siempre vende más y mejor…