Un curioso ejemplo de convergencia evolutiva es el chumberillo de lobo (Caralluma europaea), pues posee una original forma que nos recuerda a un cactus.

Imaginémonos por un momento que en dos lugares diferentes del planeta dos personas que nunca han tenido relación se les ocurriera la misma idea al mismo tiempo. Una casualidad, aunque no imposible, que nos llamaría la atención. Algo parecido ocurrió con Charles Darwin y su teoría de la evolución. Darwin, después de años desarrollando en secreto su teoría, fue sorprendido en junio de 1858 con una carta de un joven naturalista inglés, Alfred Russel Wallace. En dicho documento, se resumía el proceso de selección natural en el que Darwin estaba trabajando, por lo que presentaron conjuntamente su trabajo a la Sociedad Linneana.

El chumberillo de lobo. Caralluma europaea

El chumberillo de lobo. Caralluma europaea. Imagen de J. Antonio López Espinosa.

Pues bien, algo similar es lo que ocurre en la naturaleza cuando dos especies separadas entre sí evolutivamente, y que se han desarrollado independientemente, alcanzan similares adaptaciones. Lo que finalmente hace que posean el mismo aspecto. Es lo que se conoce con el nombre de convergencia evolutiva o evolución convergente. Sin duda, un hecho sorprendente.

Un buen ejemplo de estas adaptaciones paralelas es el chumberillo de lobo (Caralluma europaea), planta que posee una extraordinaria forma cactiforme, única en Europa. Esta forma similar a los cactus le permite acumular agua en sus tejidos de tal forma que puede soportar elevadas condiciones de sequía. Este es el motivo por el que el chumberillo se establece habitualmente en lugares pedregosos, entre las grietas de las rocas y pedregales. Una forma de eludir la competencia de otras especies vegetales, al no ser capaces de soportar los altos niveles de xericidad. Estas peculiares adaptaciones hacen que tenga un área de ocupación nada común, con preferencia a las zonas semiáridas. Posee una distribución iberoafricana, es decir, que podemos localizarla tan solo en el continente africano (preferentemente en Marruecos) y en la península Ibérica. En España su presencia es escasa pues se encuentra únicamente en dos provincias: Almería y Murcia.

El chumberillo de lobo. Caralluma europaea

Detalle de la flor del chumberillo de lobo (Caralluma europaea). Imagen cedida por J. Antonio López Espinosa.

Pero el chumberillo de lobo no tiene solo la particularidad de parecerse a los cactus sin serlo. Si tenemos la fortuna de encontrarnos un ejemplar en flor seguro que nos llamará la atención su extraño color marrón y el hedor nauseabundo a carne podrida que despide. Y esa es precisamente su intención, el color y el mal olor simulan un cuerpo en descomposición lo que atraerá a animales necrófagos (especialmente moscas) que atraídas por las tretas del chumberillo polinizarán involuntariamente sus flores. Y es que hemos de tener en cuenta que una flor llamativa atraería a los depredadores que necesitados de agua la devorarían. Así que el chumberillo consigue asegurarse la polinización sin llamar la atención y poner en riesgo su integridad. ¡Objetivo conseguido!

El chumberillo de lobo. Caralluma europaea

El chumberillo de lobo (Caralluma europaea). Imagen cedida por J. Antonio López Espinosa.

Pero a pesar de estas argucias, Caralluma europaea se encuentra en la actualidad catalogado como “En peligro de extinción” por la Lista Roja de la Flora Vascular Española. La destrucción de su hábitat y su recolección por los coleccionistas están llevando a esta especie a una situación crítica que podría causar su desaparición.

Agradecimientos:

A José Antonio López Espinosa por permitirnos emplear sus fotografías y darnos interesantes datos de distribución de Caralluma europaea en Murcia y de la Flora de Murcia en su estupendo blog.