VALDEBEBAS es el último gran proyecto urbanístico en el que hemos formado parte dentro del equipo de paisajismo SCPaisjismo, asesorando en todo momento -tanto en el proyecto, como en la dirección de obra- en la selección de especies y en todas las cuestiones técnicas de diseño y plantación.

Ubicado en la zona norte del término municipal de Madrid, situado estratégicamente entre los dos principales motores de la Comunidad Autónoma, el aeropuerto internacional de Madrid-Barajas y los recintos feriales de IFEMA, y junto a importantes zonas residenciales como La Moraleja al norte y el PAU de Sanchinarro al oeste.
Con una superficie total de 1.065 hectáreas, de las cuales la mitad están destinadas a ser ZONAS VERDES, el ámbito incluye un gran parque forestal de 380 Ha. desarrollado por el Ayuntamiento, que aumenta considerablemente la dotación de zonas verdes en el noreste de la ciudad.
En el año 2004, se encarga la redacción del PROYECTO DE PAISAJISMO de la Urbanización Parque de Valdebebas al equipo de SCPaisajismo.
La calidad y tratamiento de las zonas verdes ha sido una importante apuesta del proyecto, marcando una clara diferencia respecto a otros desarrollos urbanísticos del entorno. En su interior se distribuyen algo más de 28 Ha. de zonas verdes y una red de viales, bulevares y medianas que acogerán cerca de 13.000 árboles.

Arbolado Viario Valdebebas

LA SELECCIÓN DE ESPECIES
Desde un primer momento fuimos conscientes del reto que suponía la selección de las especies de árboles de la trama urbana. Una compleja tarea debido a que la incorrecta selección de las especies podría afectar negativamente a la urbanización ofreciendo una imagen indeseada y mayor complejidad en su gestión, además de perjudicar a los futuros usuarios. Una labor de vital importancia para lograr las expectativas estéticas y prácticas deseadas; así como resolver las complejas y difíciles cuestiones técnicas siempre ligadas a un entorno urbano (compactación, polución, desarrollo aéreo, interferencias radiculares, etc.).
Para ello, antes de la selección de las especies de arbolado, se realizó un exhaustivo ESTUDIO PREVIO que nos daría unas importantes pautas y criterios de selección. Como es lógico, inicialmente se estudiaron las variaciones climáticas de la zona de actuación y la calidad de la tierra vegetal y del agua de riego. Con el fin de conocer con mayor exactitud el microclima en el que debían desarrollarse las diferentes especies, se analizaron todas las calles tomando en consideración otros factores como:

Detalles arbolado viario

1. Usos y localización. El uso de la calle determinó la selección del árbol. Las calles comerciales poseen un mayor tránsito peatonal y requieren árboles de mayor ornamento. El carácter caducifolio o perennifolio de la especie es un importante condicionante en relación con su empleo.
2. Orientación. Valores como la exposición al sol, la dirección de los vientos, así como su velocidad se tuvieron en cuenta para determinar las especies. Calles muy expuestas a los vientos dominantes nos impidieron el empleo de especies poco resistentes a la xericidad o con estructuras más frágiles. Por el contrario, en áreas de abundante sombra nos han permitido el empleo de árboles poco rústicos para Madrid, pero que en estas situaciones se han adaptado sin dificultad: Prunus `Okame´, Prunus serrulata `Kanzan´ o Prunus x subhirtela `Autumnalis´ son buenos ejemplos.
3. Altura de las edificaciones. Complementado con el valor anterior, determinará la sombra que se proyecta en la calle, y nos ayudaría a confirmar la altura de los árboles para evitar el empleo de especies fuera de escala. Calles con una orientación a los vientos dominantes y con altos edificios acentuarán considerablemente la velocidad del viento.
4. Dimensiones de los viales y tamaño del alcorque. Datos que determinarían qué especies podíamos emplear en relación con el tamaño de la calle y acera. Se trataba de elegir los árboles más adecuados para cada lugar sin la necesidad de recurrir a la poda; pues teníamos claro que la belleza de un árbol radica en su propio porte natural y no alterado por continuas y dudosas podas. Además, un correcto tamaño evitará problemas de interferencias con los vehículos y edificaciones, que encarecen innecesariamente los trabajos de conservación. Pequeños arces como Acer campestre o Acer monspessulanum han sido propuestos en calles estrechas con un magnífico resultado.
Todos estos factores pueden modificar el entorno del arbolado de forma relevante permitiendo la correcta consolidación o el fracaso de una especie al alterar en mayor o menor medida sus necesidades ambientales. Siempre con la vista puesta en la fase de mantenimiento, se seleccionaron especies de fácil manejo, teniendo en cuenta que tratábamos de conseguir -una vez consolidados los ejemplares- árboles no dependientes de costosos trabajos de conservación.

Sección calle arbolado

En cuanto a los CRITERIOS DE SELECCIÓN de las especies se tuvieron en cuenta los siguientes aspectos:
1. Adaptación al medio (sustrato, exposición, viento, contaminación, etc.). Recordemos que se buscaban especies con bajos requerimientos de mantenimiento.
2. Diversidad. Desde un primer momento se quiso que el arbolado fuera un elemento más de diferenciación de cada vía. Se pretendía con esto dar un carácter único a cada calle, motivo por el que se decidió una alta heterogeneidad. Para ello, se han empleado 39 especies y cultivares, ninguna de las cuales supera el 15 % del total de ejemplares. Esta elevada diversidad evita que plagas y enfermedades monospecíficas perjudiquen masivamente al arbolado de este nuevo barrio.
3. Modulación. En ciertos momentos se ha buscado romper la monotonía habitual de las alineaciones de los viales. Para ello se han incluido ritmos, alterado simetrías o buscado alternancias con diferentes especies que han enriquecido las plantaciones de los calles. Así se ha contrastado con las formas, la caída de la hojas y la evolución estacional, todo ello alternando ejemplares de Pyrus calleryana ‘Chanticleer’ y Ligustrum lucidum o Acer x freemanii ‘Autumn Blaze’ y Ligustrum lucidum, en diferentes modulaciones.
4. Variabilidad cromática. La riqueza estacional (floración, fructificación y foliación) fue un factor determinante en la selección de las especies.
5. Especies estériles o con frutos reducidos. Se eligieron cultivares sin frutos o con frutos que no ensuciaran excesivamente, de tal forma que se evitarán manchas en la pavimentación o el incremento de peligrosidad para los viandantes.
6. Cultivares inermis. Para reducir daños a los usuarios se ha evitado el uso en las calles de especies espinosas, siendo sustituidas por cultivares sin espinas tales como: Robinia pseudoacacia `Monophyla´ o Gleditsia triacanthos `Inermis´.
7. Velocidad de crecimiento. Se estudió el desarrollo de las especies a los 10 años, 20 años, y su desarrollo final, lo que excluyó el empleo de especies de gran desarrollo en las calles estrechas, eludiendo problemas de mantenimiento a corto plazo.
8. Forma de la copa y altura de la cruz. Dos factores importantes para evitar las posibles interferencias con las edificaciones y los vehículos. Para ello donde se podían prever problemas en la ramificación del arbolado se seleccionaron especies de porte estrecho como Tilia cordata `Greenspire´, Pyrus calleryana `Chanticleer´ o Gleditsia triacanthos `Skyline´.
9. Originalidad. Otro factor no menos importante fue el empleo de especies poco utilizadas (al menos de forma masiva) hasta el momento en Madrid o la zona centro de España. Por lo tanto, la originalidad de las especies, siempre que tuviéramos la garantía (suficientemente contrastada) de su adecuado desarrollo en Madrid fue otra de nuestras búsquedas constantes. Algunas de estas especies más novedosas son: Alnus cordata, Prunus `Okame´, Prunus x subhirtela `Autumnalis´, Crataegus x lavallei `Carrieri´, X Chitalpa tashkentensis `Summer Bells´, Paulownia fortunei `Fast Blue´ y Melia azedarach `Umbraculifera´.

Prunus x subhirtela `Autumnalis´
Texto publicado en el nº 60 la revista de Arboricultura “La Cultura del Árbol” 2.011